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Proytecto Diario (I)


Como os comente sigo con el proyecto "diario" de hace unos días y, aunque ya llevo algunas hojas, me he propuesto publicar en el blog 1 hoja o capítulo cada 2 o 3 días a lo sumo para no saturarlo.

A continuación os dejo el CAPITULO I del Libro I.


Un saludo!





CAPITULO I


Despacio, como a cámara lenta, la puerta de seguridad de la sala médica se abrió hasta quedar completamente apartada de mi. Aún con el frío atenazando mi cuerpo y con todos mis miembros aletargados logré avanzar un paso mas, luego otro. La estancia que se abría allí, en frente mío, estaba iluminada con débiles luces en su techo mientras que por toda la habitación había mesas con ordenadores y multitud de objetos de investigación como probetas, tubos de ensayo, compuestos y multitud de tarros con extraños objetos en su interior. ¿Qué era todo aquello?. Si era una sala médica como yo había supuesto debía de poder albergar mas de veinte operarios y asistentes. ¿Dónde estaban?.

Me giré sobre mis talones y comprobé como alrededor de la sala de la que había salido había otras tres habitaciones de idénticas proporciones y características marcadas todas ellas con letras que iban desde la "H" hasta la "K" pero sin ningún ocupante en su interior. No podía sino suponer que en algún lugar estarían las salas "A", "B" y un largo etcétera lo que significaba que aquello era enorme.
Sin poder aguantar mas sobre mis piernas me desplomé sobre una de las sillas cercanas. Los ordenadores estaban apagados y pese a mis intentos por revivirlos no hubo respuesta. Si la energía se había acabado las luces podrían seguir funcionando con el sistema auxiliar pero los ordenadores y materiales no esenciales no podrían activarse hasta que se recobrase el sistema.

Frustrada, cansada, desorientada y con frío. Aquello era horrible y multitud de preguntas se agolpaban en mi cabeza, bailando al unísono con las punzadas de dolor de su interior en un continuo rezo. Las lágrimas comenzaron a aflorar en mis ojos cuando un ruido metálico me hizo volver a levantar la cabeza.
¿Qué había sido eso?
Provenía del fondo de la sala, allá donde una puerta enorme marcada como "M12" cerraba el paso.
¿Quizá no estaba sola?

La idea de que hubiese alguien allí era una mezcla de incertidumbre, miedo y esperanza así que reuní mis fuerzas para levantarme y volví a entrar en la habitación donde había despertado. Allí seguía todo como si el tiempo se hubiese detenido; el suelo frío bajo mis pies, el aire enrarecido por el cierre de la sala. Mis ojos rápidamente vieron lo que estaban buscando. El escalpelo yacía sobre una tela azulada de una bandeja con material quirúrgico limpio. Era un arma improvisada mas que efectiva y muy afilada. Una sensación de falsa seguridad comenzó a recorrer mi cuerpo cuando mi mano lo deslizó entre sus dedos. Ahora solo faltaba encontrar algo de ropa. Aquel lugar era como un enorme frigorífico.

Nuevamente anduve a duras penas entre las mesas y ordenadores; el orden de aquella sala me ponía los pelos de punta pero también sentía una extraña sensación de familiaridad con todo lo que me rodeaba. ¿Acaso yo era una doctora o auxiliar de aquel centro?, ¿dónde estábamos?.
Dejé de lado otras dos puertas marcadas de la misma manera que la que era ahora mi objetivo. Otra vez sin cerradura. Otra vez un panel numérico a su derecha pero, además, un lector táctil que parpadeaba en un color verdoso como si sufriese algún tipo de error o reinicio.

Mis dedos se posaron suavemente sobre el teclado, sin esfuerzo, como si lo hubiesen hecho un millón de veces, cuando de repente un tremendo dolor, como el de mil alfileres clavándose en mi cerebro, me hicieron caer al suelo estrepitosamente, y la negrura se hizo cargo de mí.



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2 comentarios:

Daniel Roldan dijo...

Ahí te veo nen, desempolvando la pluma. Voy a tener que pasarme por aquí más amenudo.

El_Predicador_YO dijo...

Ya sabes que eres de la familia y siempre bienvenido bro.

En breve te llamo y hablamos a ver si saco tiempo jejeje

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